GYMCLUB de Fortalecimiento Mental y Emocional

El GYMCLUB de Fortalecimiento Mental y Emocional es un espacio, un lugar en el que puedes desarrollar y construir una forma de pensar más ordenada, racional, equilibrada y creativa que guiará tus emociones y sentimientos a tu favor para vivir una vida mas armónica plena y dichosa.

El sufrimiento y el dolor emocional pueden ser  tan o más intensos que el dolor físico, que una fractura expuesta, pero no suele ser atendido, se le suele dejar ir a su antojo, pensando “ya se me pasará” Pasa el tiempo y lejos de disminuir, aumenta, se arraiga y se hace una mala costumbre, un mal hábito, una pesada losa espinosa sobre la espalda cada vez más pesada que causa daño en la relación con uno mismo y con los demás: familiares, amistades, compañeros de trabajo, con todos y todo. 

Mucha gente sufre intensamente por miedo, tristeza, ansiedad, depresión, vacío existencial, preocupación, incertidumbre, derrotismo, enojo, resentimiento, susceptibilidad, inseguridad en su propia personalidad, etcétera; convirtiendo  su día a día en un creciente y amargo dolor.

Que se haya vivido de esta manera, no quiere decir que siempre tiene que ser así y cada vez peor  ¡se puede cambiar y crear, generar, construir una forma nueva de pensar, sentir y actuar! Participa en GYMCLUB de Fortalecimiento Mental y Emocional donde aprenderás a ejercitar tu mente para un fortalecimiento emocional que se traducirá en nuevas conductas, hábitos y costumbres que te liberarán de ese dolor y sufrimiento que no te ha permitido fluir y vivir de una forma más plena, armónica y dichosa a pesar de las vicisitudes del diario acontecer de la vida misma.

Te presento dos historias: Cada una hace mención a un tipo de rutinas mentales, emocionales y conductuales que equivaldrían a asistir asiduamente, con constancia a dos tipos de gimnasios, el primero: El Gimnasio del Infortunio y, el segundo, el Gimnasio del Fortalecimiento Mental y Emocional. Cada persona elige en cual de los dos emplea su tiempo, su vitalidad y los resultados que obtiene, ¿con cuál de los dos te identificas?             

 DOS TIPOS DE GIMNASIOS

EL GIMNASIO DEL INFORTUNIO

Era ya cosa de rutina, levantarse de la cama con desgano y una mezcla de miedo y angustia, con una tristeza indefinida y pertinaz que  le invadía con la lenta tenacidad de la humedad que debilita techos y paredes… y hace daño, poco a poco y cada vez más.

Era una persona disciplinada,muy disciplinada para llevar a cabo sus rutinas del infortunio: diariamente,sin fallar un solo día, recorría los yermos y sinuosos caminos de recuerdos y sucesos que le causaban dolor,sufrimiento. Sí, era disciplinado.De alguna u otra forma sus pensamientos los dejaba ir diariamente, sin falta, por los mismos trayectos que rumiaba una y otra vez en la construcción de su desdicha: “Ser hijo de un alcohólico no es cualquier cosa” -decía… y maldecía a su padre cada vez que se acordaba de él “desgraciado viejo borracho y maldito” “¡qué daño me hiciste!” -se dolía.  “¡Cómo abusaste de mamá,mi hermana y de mí con tus borracheras y maltratos!” Punzante como un picahielos que se le hundía en el vientre, recordaba cuando alguno de sus vecinos le decía “oye, ve a ver a tu papá que está tirado en la calle,muy cerca de donde pasan los coches, no lo vayan a atropellar”

Era disciplinado en trabajar sus rutinas de pensamientos grises, dolorosos y amargos, como el fisicoculturista que acude diariamente al gimnasio y divide sus rutinas de ejercicio en trabajo específico para fortalecer y desarrollar sus músculos. Unos días, trabajo semanal divido de pecho y espalda, otros, de brazo y piernas, diario abdomen y cardio.

Era disciplinado en trabajar sus rutinas de pensamientos, emociones, sentimientos y conductas que lo hacían sufrir, al igual que lo hace diariamente el fisicoculturista que acude asiduamente al gimnasio y divide sus rutinas de ejercicio en trabajo específico para fortalecer y desarrollar sus músculos: unos días, trabajo semanal de pecho y espalda, otros, de brazo y piernas, diario abdomen y cardio. Aparatos especiales para ejercitar cada grupo muscular: repeticiones en banco declinado con barra y discos para ejercitar los músculos superiores del pecho, poleas con peso para trabajar los músculos de la espalda y brazos, bicicleta fija y caminadora para ejercitar el sistema cardiorespiratorio. Sí, era disciplinado, constante y esforzado en sus rutinas de pensamiento en el gimnasio de la desgracia y el infortunio: series diarias de varias repeticiones de rencor y odio hacia su padre, realizadas en el aparato mental de sus pensamientos-recuerdos, rutinas de repeticiones de amargura, tristeza y sinsentido con las condiciones de su trabajo, series de repeticiones de derrotismo y quejas usando cada situación cotidiana como mancuernas y poleas para reafirmar su morboso placer de maldecir y renegar de casi cualquier situación y circunstancia. Sí, era disciplinado y constante en sus rutinas de pensamientos-sentimientos-conductas… y, sí, estaba marcado, muy marcado como el fisicoculturista, pero por los trazos que deja en la vida el tatuaje de un existir grisaceo, sin sentido, lleno de dolor y monótono  ritmo desabrido.

Se sentía infeliz, se le había convertido en hábito ir por la vida arrastrando los días bebiendo amargura y cáliz de frustración. Trabajaba desde hacía tres años haciendo actividades que no le gustaban, pero le daban el dinero suficiente para sacar adelante sus gastos…sobrevivía…sobrevivía.

Los fines de semana, los esperaba como una especie de tabla de salvación para quien se está ahogando, sorteaba las tempestades marinas de sus estados interiores de desdicha como iba pudiendo. Pero el fin de semana, daba rienda suelta al frenesí del descontrol y el embotamiento mental del que pretende olvidar que es infeliz.

Sabía que su fuga la tenía que detener a más tardar el domingo en la tarde para poder responder a las exigencias de su trabajo. Pero sus pensamientos, sentimientos, emociones, actitudes y conductas como hirientes espinas de cardos, lo seguían con la insistente necedad de su sombra… No había fuga definitiva, estaba atrapado en el mismo.

Tenía una fuerte adicción,la peor de todas: era adicto,al vértigo de la infelicidad.

Escrito por: Psc. Jesús González Sánchez

EL GIMNASIO DE FORTALECIMIENTO MENTAL Y EMOCIONAL

2. EL GIMNASIO DEL FORTALECIMIENTO MENTAL Y EMOCIONAL

Desde su nacimiento William James tuvo problemas muy serios de salud: afecciones recurrentes e insidiosas sumamente delicadas.Problemas digestivos frecuentes que le causaban vómitos por los que tenía que seguir una dieta monótona e insípida,una enfermedad en los ojos que lo dejó temporalmente ciego cuando era niño, espasmos musculares en la espalda que no le permitían estar parado o sentado, problemas con su audición. En general un estado lamentable de fragilidad en su condición física.Varias veces estuvo en la antesala de la muerte.

Gran parte del tiempo durante su niñez, William lo pasó en su casa. Su condición de salud lo obligaba a permanecer largos periodos postrado y enclaustrado. Casi no tenía amigos, no le gustaba la escuela, ni los estudios. Lo único que le apasionaba era la pintura y pensaba que era bueno para esa actividad… pero, conforme fue creciendo, constató que al único que le gustaban sus pinturas eran a él mismo.

Siendo adulto, no vendía sus cuadros y, su padre, que era un empresario muy exitoso y millonario, veía con desprecio a su hijo, por lo que lo ridiculizaba, juzgándolo de flojo y poco virtuoso. Para añadir más ´peso a su carga, su hermano Enrique, forjó una exitosa carrera como escritor de fama mundial y, su hermana, Alice también se coronaría como una famosa escritora.

William padeció la implacable y férrea voluntad de su padre, quien lo obligó a inscribirse en la Universidad de Harvad para cursar la carrera de medicina (-llorón el niño y lo pellizcan). Su padre recurrió a  relaciones e influencias para que admitieran a su hijo en la universidad ya que su historial académico era muy mediocre. Su padre, desesperado ante lo que juzgaba una trayectoria de fracasos en la vida de su hijo, consideró que le estaba haciendo  sumo bien a su hijo obligándolo  a seguir sus órdenes y visión de la vida.

William acabó la carrera de medicina tras largas interrupciones y a trompicones. No ejerció la carrera.

En una de las interrupciones de sus estudios universitarios, se enlistó en una expedición de estudios científicos a la Amazonia brasileña, por lo que a su padre se le agotaba la paciencia y se encolerizaba lleno de ira contra él.

Nada más llegar a la Amazonia, enfermó de viruela el primer día de la expedición y casi fallece. Atacado por el regreso de sus antiguos espasmos y dolores en la espalda que no le permitían caminar. El retorno a casa de su padre fue toda una odisea. La odisea vergonzante del fracaso reiterado y la afrenta de ser el hijo del que se avergonzaba su padre.

Las constante de su vida habían sido una salud quebradiza y dolorosa, fracasos reiterados sin provecho y desilusiones que fueron minando su sentido de vida. Ya no era ningún jovencito, tenía entonces treinta años. Una profunda y terrible depresión lo hundió en las espesas arenas movedizas de ideaciones suicidas. Pero una noche, la reflexión sobre unas lecturas que realizaba sobre unas conferencias del filósofo Charles Pierce le motivaron a tomar una determinación que escribió en su diario: durante un año asumiría que todo cuanto pensará, sintiera y realizara, sería totalmente responsabilidad de él. Se haría responsable de lo que pensara,de los pensamientos que generara, de sus sentimientos,emociones,actitudes y conductas; todo con el fin de transformar su vida y mejorarla. Si al pasar un año,no había podido transformar nada, entonces se suicidaría.

Eso año se dedicó con disciplina, tenacidad y esfuerzo a transformar su vida ejercitándose en aprender a generar sus pensamientos, conducirlos, dirigirlos de manera creativa, armónica y constructiva, por tanto, también sus sentimientos emociones y conductas.

Fue tan grande el cambio que William experimentó en su vida que se convirtió en el padre de la psicología estadounidense y en un filósofo-psicólogo e intelectual referente y paradigma de su época. Sus obras se han traducido a muchos idiomas.

Años después de que decidió llevar a cabo “su experimento” se referiría a éste como su “renacimiento” y le atribuiría cada uno de sus logros.

Asumir la responsabilidad del propio proceso de cambio para mejorar la manera de pensar, sentir y actuar  es, sin duda, la más apasionante y trascendente meta que se puede asumir. Se requiere de disciplina, esfuerzo y constancia… es como ir al gimnasio, para progresar se requiere todo lo anterior.

¿En qué gimnasio prefieres ejercitarte, en el del primer relato o en el de William?